En este nuevo disco y gira se hace acompañar de Takuma Nonaka, Tetsushi Nonaka, Shinpei Okaya, Yuji Takahashi y Kazuya Kotani. Una banda japonesa al completo con la que tocó en la [2] del Apolo. Antes de que HiM saltaran al escenario, la también japonesa Ikuko Harada se encargó de calentar motores con su pop extraño y electrónico. Sola ante el teclado, en algunas ocasiones acompañada por el batería de HiM, Ikuko cantaba en japonés y leía algunas frases en castellano. Apenas sin saber inglés, sus cantos felinos y su sonrisa consiguió mover un poco a un público que venía petrificado por el frío polar que azotaba la ciudad. Parecía pura improvisación, aunque toca el piano desde muy tierna edad. Eso sí, consiguió sacar más de una sonrisa entre el público que la miraba extrañado por su inusual propuesta.

Es imposible no dejarse llevar por los ritmos que marcan Doug Scharin y los suyos. Incansables experimentadores del sonido.


Nada que ver con la actuación de HiM que consiguió caldear el ambiente hasta hacernos casi sudar y eso con el frío que hacía tiene mucho mérito. Es imposible no dejarse llevar por los ritmos que marcan Doug Scharin y los suyos. Incansables experimentadores del sonido, con dos baterías, dos guitarras, bajo y teclados y a veces, solo a veces, algunas voces. La mayoría de temas pertenecían a su nuevo disco pero también cayeron algunos de su anterior trabajo 1110, como Sikyi rock y Allow me a minute, acompañados por la voz de Ikuko Harada que subió de nuevo al escenario para acompañar a la banda. Entre los temas nuevos, la caribeña Creole, Unfinished stars, Abstract ladder o Makossa for Masako. Está claro que la interculturalidad es posible, porque las letras japonesas se unen sin problemas con los ritmos afro-beat o caribeños, el dub o el jazz. Una mezcla única perfectamente interpretada por grandes músicos, a destacar la fuerza de Doug Scharin a la batería, el gran protagonista de la noche que agradecido sonreía tímido al terminar el concierto ante un público que lo aplaudía a rabiar. Ante la batería es una fuerza de la naturaleza, imparable e impresionante y además perfectamente arropado por su banda. Un gran descubrimiento que nos ha traído el exquisito gusto de los Caprichos de Apolo.